=EL FUTBOL NOS UNE=

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(Por Popo Astudillo Méndez)
El título del presente escrito, es quizá una de las pocas verdades de las cuales gozamos los mexicanos. La participación de la selección mexicana de futbol en los mundiales; une a seres tan raros –mexicanos obvio- que sería impensable verlos en santa comunión en otros eventos. El futbol une en México a chairos y fifíes; a la izquierda y a la derecha; a Americanistas y a quienes le van al conjunto rayado; al funcionario de saco y corbata como al cargador de la merced. La república mexicana desde que nació como nación a través de su independencia, hasta nuestros días, jamás de los jamases ha estado unida. En el lejano siglo XIX se dieron con todo conservadores contra liberales; los del campo contra la ciudad, los ricos contra los pobres, la iglesia contra el Estado.
Es por ello que sociólogos, antropólogos, psiquíatras y juristas deben voltear a ver este fenómeno de masas que es el futbol; para unir a todos los mexicanos a través de una “fórmula mágica” y así sacar del subdesarrollo a la raza de bronce; cosa nada fácil. Un gran dato: Quienes colonizaron y poblaron Norteamérica fueron europeos, como europeos fueron los que conquistaron y también colonizaron el actual territorio mexicano; aquellos eran ingleses, escoceses, alemanes, holandeses y un etcétera; y estos eran españoles únicamente, con la gran diferencia que aquellos eran hijos de la Reforma protestante, y los que llegaron al actual territorio mexicano, eran hijos de la contrarreforma, aquellos habían roto con la obscura edad media y estos aun vivían en la época feudal. De este dato se derivan muchas situaciones, la principal la reforma de ser mexicano actual, su idiosincrasia pues. El “chingarnos” los mexicanos unos con otros, nos estigmatiza de por vida –no hay peor enemigo de un mexicano que otro mexicano- vea caro lector las noticias a cualquier hora, como aún se siguen dando hasta con la cubeta descendientes de conservadores con los descendientes de los liberales; y esta desunión es un tipo de karma que evita que la selección mexicana llegue al ansiado quinto partido en los mundiales.
¡Ah! El multicitado quinto tan llevado y tan traído con todas sus connotaciones que ello implica para los hijos del nopal y el tequila. Y al no llegar a ese número echamos culpas: “Es que Mejía Barón no metió a Hugo Sánchez, por eso perdimos el mundial”. Y así nos la pasamos echando culpas al de enfrente, y no hacemos nada por nosotros mismos, “Es que vinieron los españoles nos conquistaron y se llevaron nuestro oro, por eso somos un país jodido”: “Es que Porfirio Díaz nos gobernó 30 años, por esos somos como somos”. Es que Salinas de Gortari nos llevó al neoliberalismo, por eso no crecimos económicamente”.
La expresión más genuina de la democracia, es asistir a un estadio de futbol y expresar libremente tu sentir en un tiempo escaso de noventa minutos; cosa impensable en la vida pública de México. El mexicano grita, se desahoga y llora en el estadio en una gran catarsis. Pero, las democracias no se hacen con gritos y sombrerazos, sino con pueblos virtuosos y disciplinados. Estos últimos adornos son los que nos hacen falta. En este segundo tiempo que nos corre a los mexicanos tenemos la gran oportunidad de ganarle el partido al destino. Pero para ello debemos unirnos no para nuestros intereses mezquinos y personales, sino para el bien común y cuando esto suceda entonces arribaremos al quinto partido y más.

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