=JUEZ Y PARTES=

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(Por Popo Astudillo Méndez)
Para que usted tenga una idea más o menos clara de algún problema; y así formarse un criterio del mismo; mínimamente escuche las versiones de las dos partes. ¡Claro! Esto no opera con los primos, yernos e hijas y esposas de una parte, por obvias razones; le darán la razón a esa persona por afinidad más que por saber la realidad de una pequeña o grande desavenencia. Les comento lo siguiente por lo que me aconteció hace un par de días, iba yo caminando tranquilamente por esas calles de Dios, cuando me encuentro en una parada de autobús a dos personas –padre e hijo- una ya de tercera edad y el otro un hombre maduro. Los saludé como siempre los he saludado, con mucho respeto, con educación; intentando hacerles una pequeña plática, de hecho la iniciamos. Mi sorpresa fue su indiferencia; el hijo un poco pedante y cortante –para mis pulgas- así que decidí dar por terminada la charla informal y continuar mi camino. Ya alejado de ese par de raros, empecé a interrogarme a mí mismo el porqué de su actitud. No tarde en caer en la razón de su actuar, son conocidos de un sujeto con el cual hace años tuve amistad, y con el cual afortunadamente ya no lo cuento como amigo; pues decidí alejarme de esa relación de amistad nociva para mi persona.
Estos individuos que les menciono escucharon solo una versión de este conflicto -al cual yo le llamo así- jamás han escuchado mi punto de vista; y así agarraron partido, y por eso su pedantería en el saludo, total con que ya no los vuelva a saludar y asunto terminado. Dicen mis conocidos y amigos que yo no saludo, que me paso como burro con carga de leña frente a ellos, de hecho soy muy distraído. Pero he de confesar algo: nadie me ha ofendido tanto como el individuo con el cual hace años tuve una diferencia, vaya ni en los bares y cantinas me han insultado tanto como me insultó este personaje central de este escrito.
Dicen que la alabanza propia envilece; que auto elogiarse suena a vituperio ¡Yo esto! ¡Yo aquello! ¡Yo lo hice! Que lo diga la gente burro, no tú. Dicen que la educación se mama, y que en la escuela se adquiere conocimiento. Por ello estudien jóvenes para en la vida llevar conocimiento que es el don más preciado que puede adquirir una persona. De mis modestos escritos, mis lectores me han dicho mil cosas, la gran mayoría son aplausos, parabienes y buenos deseos; como lo dijo el maestro de las grandes multitudes: “Ustedes lo han dicho”, no yo. Porque si yo lo dijera, sería un fariseo, un hipócrita.
Hay quien me ha comentado que recorta mis artículos y los guarda para su consumo personal. En mis adentros digo: “Gracias al de arriba”. Otros han fotocopiado mis escritos y repartido los mismos entre los integrantes de su equipo de futbol. De visitas a internet, me asombro el número de usuarios –aclaro, no de todos mis artículos- me comentan que me leen en lugares tan lejanos como en Estados Unidos y Guatemala –vía internet- y gracias nuevamente al de arriba, porque cuando me mandó a la tierra no me mandó desnudo, me dio las herramientas para sobrevivir Como me he presentado caro lector, me considero un modesto escritor; que aspira a llegar a más.

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