=UN MUNDO RARO=

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(Por Popo Astudillo Méndez)
El hombre le pega a la naturaleza, y la naturaleza le paga al hombre. ¿Quién gana y quien pierde en esta contienda absurda? Respuesta: las futuras generaciones, nuestra amada juventud y nuestras queridas infancias. La humanidad de este siglo está empezando a vivir en vivo y a todo color un drama que ninguna película de Hollywood catastrófica se le compara. Que piensa una joven, un joven al ver los acontecimientos apocalípticos que sucedes en la tierra, verán con esperanza su futuro; creerán que se cumplirán sus más caros anhelos. No lo creo, de allí su apatismo en la vida; de allí su indiferencia, su falta de solidaridad en las comunidades donde viven. Sus cada vez tendencias suicidas, manifestadas y expresadas de muchas maneras, de allí su expresión: “Para que traer hijos al mundo, si solo vienen a sufrir”.
Recuerde caro lector allá por la década de los sesenta y setenta, las familias eran numerosas, papá, mamá y diez, doce o catorce hijos; la generación que les continuo ochentas y noventas los matrimonios tuvieron cuatro, cinco o seis hijos a lo máximo, los milenias voltean a verse y solo ven un hermano o hermana en casa, si bien les va.
A este paso que vamos llegará el tiempo en que el mundo será una gran aldea de ancianos, las mujercitas se negarán a tener un hijo.
Le pedí a mis dos nietos –niño y niña- de escasos nueve y siete años respectivamente que me hicieran un dibujo y después me los regalaran, diciéndoles que lo iba a enmarcar y colgaría en mi cuarto. Les acerque lápices y colores, así como un par de hojas a cada uno.
Dibujaron y pintaron con entusiasmo pero rápidamente, pues el celular los llamaba con ansia. Ambos dibujos me sorprendieron de sobremanera, al dibujo del niño yo lo titularía como bélico, pues expresó un soldado o policía con su arma; la niña fue más expresiva, pues plasmó a una linda muñeca, con una particularidad, el cabello estaba desordenado; como cabeza de muñeca de basurero. Hoy me he hecho el propósito de llevarlos más continuamente al parque cercano, para que se diviertan más, y así ha sido desde que eran más pequeños. Cuidémosles su salud mental, evito que escuchen algunas pláticas de los adultos, así como las discusiones que se dan en toda cas y hogar que se precie de serlo.
Estoy escribiendo estas líneas, en los días en que el país más poderoso del mundo –EUA- está prácticamente bajo hielo; el país que más contamina al medio ambiente viviendo un drama sin precedente alguno. Pueblo ambicioso recibió su castigo. Ninguna nación cercana al Polo Norte –Inglaterra- Suecia, Rusia, vaya hasta Alaska vivieron este drama de vórtice polar como Estados Unidos.
El hombre moderno, en su ambición de comodidad, rapidez y lucro, ha perdido el respeto por la tierra. Por décadas las fábricas y los automóviles han lanzado a la atmosfera miles de millones de toneladas de gases de EFECTO INVERNADERO y esto último es el aumento de la temperatura que experimenta la tierra porque ciertos gases de la atmosfera (vapor de agua, dióxido de carbono, óxido nitroso y metano) retienen la energía del sol. Sin tales gases, el calor volvería al espacio y la temperatura promedio de la tierra descendería unos 33º C. De modo muy parecido a como el parabrisas de un auto retiene la energía solar que entra en él.
El efecto invernadero mientras sea natural es benéfico para la especie humana, pero si el ser humano lo acumula es dañino para él. Por eso critico a nuestros vecinos del norte, con su “oh my god”, sus macdonalds, su súper bowl, su disneylandia, su despreciable filosofía del “vendedor más grande del mundo”, del ganar para ganar, su tecnología de punta; esto último estimados lectores está llevando a la humanidad al precipicio, al abismo. Aclaro, esta boca es mía y solo mía.

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