=COMPARTAMOS MESA=

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(Por Popo Astudillo Méndez)
Los “toquidos” en el portón se escuchaban por todo el vecindario. Doña Sinforoza –dueña de la casa- hecha todo un manojo de nervios, se apretaba los dedos de las manos en tanto se preguntaba ¿Quién será? De pura casualidad la acompañaba en esos momentos su comadre Herculana, misma que le dijo: “No abra comadrita, de seguro es el abogado de “Compartamos mesa”.
Los golpes en la lámina casi tumbaban a esta. Ante tanta asistencia la ama de casa se atrevió a abrir; cual fue su sorpresa, no era el litigante, sino algo peor; frente a ella estaba el coordinador del grupo de autofinanciamiento acompañada de una docena de señoras “picudas”, integrantes también de ese “grupo” de apoyo económico.
Las féminas le exigían a la “morosa” que se pusiera al corriente de su pago a la voz de ¡ya! pues perjudicaba con su atraso a las demás integrantes. Doña Sinfo a punto del llanto, les comentó a las señoras y al coordinador, que su atraso se debía a un sobrino desaparecido, y que en las vueltas que daba a la procuraduría junto con su hermana, se había gastado el dinero del pago. Intervino una señora diciéndole: “para que va a la Procu, esos inútiles nunca encuentran nada”. Tercio otra integrante diciéndole: “vaya con un cobrador de Elektra, esos de volada localizan a las personas”, otra más se ofreció diciéndole: “El amigo de un primo, es cobrador, trae una moto y anda de arriba para abajo, si quiere le paso su número”.
Ya se había hecho un murmullo grande, cuando también se escuchó una voz que decía: “A esos cobradores de Elektra no los han puesto a buscar a los 41, sino ya los hubieran encontrado”. Para no hacerla larga, el agresivo cobro termino en santa paz, comprometiéndose Doña Sinforoza a pagar en brevedad, aunque para ello tuviera que empeñas el perico. Si alguien conoció a los mexicanos, fue Don Porfirio Díaz Mori, escuchémoslo: “Los mexicanos están a gusto faltando a sus deberes y a su mismo trabajo, tienen hijos a pasto, se endeudan con el usurero hasta la coronilla; no faltan a las corridas de toros, si por ellos fuera siempre andarían enfiestados, les causa pavor perder su empleo en el gobierno, por ello siempre buscan un buen padrino”. Sin duda Don Porfirio sabia de lo que hablaba.
Lo cierto que en eso de las deudas, quien no cae resbala, le decía Doña Remedios a su vecina Amparito: “Si cayó Mercedes la que tanto se creía; que no va a caer la del once”. “Pero la culpa no es de ella, también tiene mucho que ver esas oficinas prestamistas que andan ofreciendo préstamos a quien los solicite” dijo doña Amparo En esas grandes platicas estaban cuando el usurero de la colonia llegó acompañado de unos “licenciados” y un “piquete” de policías, dispuestos a embargar todo lo embargable de una “victima” más del nefasto prestamista. Y aunque usted no lo crea, en esa ocasión el usurero iba a embargar a su propio hermano.
Mensaje, nunca firme un pagaré o letra de cambio, el que firma este documento público no se va vivo. Mejor organice tandas entre amigos y conocidos.

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