EL RATÓN Y EL LEÓN

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A todos los futbolistas en México se les exige que se comporten como leones en la cancha, pero en la vida pública se les impone que actúen como auténticos ratones. ¡No protesten! ¡No critiquen! ¡No digan nada! Esta frase de: “calladitos se ven más bonitos”. Es auténticamente mexicana. Que Paradójico es este hecho mismo, que nos retrata fielmente, nuestra forma de ser, nuestra idiosincrasia. Hay muchos burócratas que son incapaces de elevar una protesta en su centro de trabajo, por un terror indescriptible a los “jefes”, pero son los primeros en alegar el mínimo detalle, por insignificante que sea al árbitro. A poco no, y para acompletar este cuadro, México es de esos raros y extraños países que no tienen derecho a ser lo que quieren ser. Como los países sudamericanos, chilenos, argentinos, uruguayos, brasileños y venezolanos. Que tienen la dicha, la fortuna de no colindar con el depredador número uno del mundo como lo es Estados Unidos.

El mexicano festeja apoteósicamente un triunfo importante del once tricolor, sale a las avenidas en caravana de carros haciendo sonar ruidosamente su claxon. Se reúne junto a los monumentos históricos entonando sus cánticos y ondeando su bandera tricolor, como tratando de demostrarle a no sé quién, que es libre y puede hacer lo que quiera. Ahora no sólo ignora su realidad, sino también la realidad de miles de centroamericanos que tienen que pasar forzosamente por territorio nacional.

Pero que contraste es el futbol, cuando los mexicanos se quitan el complejo de ratón; entonces se da la coronación de los humillados y la humillación de los coronados. Consciente e inconscientemente, millones de mexicanos, queremos que López Obrador le meta un gol a Trump, pero este no se deja, tiene una defensa bien compacta, los gringos nos van ganando y por muchos medios evitamos la goleada. Que mal juzgaron Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto, por eso el entrenador luego pidió sus cambios. No sabía marcar, sus pases eran indecisos y cuando tiraban a gol los tiros eran frustrantes, estábamos en la calle; como para llorar.

Hoy México enfrenta el partido más decisivo de su existencia como Republica, donde al parecer el vencedor está prácticamente definido, vaya, hasta parece que el árbitro ya está comprado de antemano, puesto que el rival en turno comete muchas infracciones al reglamento continuamente, no trae uniforme, sus jugadores entran y salen del terreno de juego sin avisarle al nazareno. México tiene que echar mano con el material que tiene, aunque hay malos mexicanos que no acudieron al llamado del entrenador, aduciendo mil pretextos; que no estaban en condiciones, que tenían alguna lesión, que se encontraban cansados. Dice Vox Populi que el peor enemigo de un mexicano, es otro mexicano, aquí y en territorio norteamericano. Puesto que hay connacionales que desean fervientemente que Trump golee a López Obrador.

Ante esta realidad que lastima, es necesario que la Educación Pública vaya preparando leones para que en un futuro no muy lejano defienda dignamente la playera verde, aunque este hecho incomode a cierto grupo de mexicanos, que siempre han sido contras; desde la Independencia, pasando por la Reforma, en la Revolución y en los hechos más trascendentales de la Selección Mexicana.

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