=EVELYN SALGADO Y LOS MIXTECOS=

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(Por Popo Astudillo Méndez)
Es una gran mentira que la montaña de Guerrero es la región más pobre del Estado y de la república mexicana. Estar en Cochoapa el Grande y su vecino Municipio de Metlatonoc, es estar en contacto con los indios mixtecos que son entre otras cosas avicultores, artesanos, agricultores y herbolarios, solamente para su autoconsumo. La pobreza material de un indio es el punto de vista del criollo, el mestizo o el llamado blanco sobre los habitantes de esas zonas de Guerrero. Siempre me haré esta pregunta ¿Progreso para qué? Para arrasar con los bosques de la montaña, para abrir minas a cielo abierto en esas abruptas serranías y enriquecer a unos cuantos vivales.
La imagen de un indio dormido a la sombra de un nopal es una estampa que nos vendieron los diferentes, los hambreados, esos que después de tragar, tiene más hambre. Un indio vestido de manta, huaraches, sombrero y gabán que dormita afuera de la comisaria o el Ayuntamiento, aparenta dormir, pero en realidad piensa en sus dioses, en sus muertos, en su vida, en sus mitos y tradiciones; trata de darle un sentido espiritual a su existencia. Si un fifí de clase media se fuera a radicar por muchos meses a una comunidad de la montaña alta de Guerrero, aprendería muchas cosas; se reencontraría consigo mismo, aprendería a no sentirse importante, a saludar y tratar con respeto a sus semejantes, a admirar y respetar la naturaleza, a valorar un plato de frijoles apozonques.
Un indio mixteco, se compra un par de huaraches, le comento que se compre otro par, puesto que están de oferta me responde: Para que quiero dos pares, si solo tengo dos pies. Su respuesta me confunde, y después de la confusión entiendo la gran filosofía que encierra su punto de vista. Otro trabaja en un telar, sólo tres días a la semana, al preguntarle porque no trabajaba los seis días me responde: Con tres días me basta para vivir una semana; los otros días trabajo en mi parcela, platico con mis amigos, pienso en muchas cosas. ¡Que feliz es! Pues en las cosas más sencillas está la verdadera felicidad.
Quizá esta manera de entender el tiempo, no sea útil para la economía nacional, pero después de todo, cual es la aspiración de todo individuo que vive en zonas urbanas, trabajar como burro, para satisfacer a él y a su familia; aunque para ello tenga que gastar sus energías en actividades que realiza malhumorado; pero si habría de quitarles “el costumbre”, la costumbre de agachar la cabeza, de caminar cabizbajos, de consultar a los brujos; la costumbre de embriagarse hasta la madre, la costumbre de arruinarse con mayordomías y cargos de “topiles” innecesarios y perfectamente inútiles.
Que no te espanten las víboras que se arrastran, que no te espanten las aves que vuelan, que no te espanten los coyotes y los lobos. ¡Espántate cuando ya no los veas! Y recuerda que la vara del gobierno, es una antorcha que si te quedas mucho tiempo con ella te quema, me dijo un indio allá donde se juntan las nubes y los cerros, donde todavía se le puede llamar mundo a este mundo.

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