=LA MEJOR PROFESIÓN=

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(Por Popo Astudillo Méndez)

Hace unos cuantos años tuve la oportunidad de dirigirme a un grupo numeroso de estudiantes de bachillerato. Comencé mi perorata comentándoles que me dirigía a ellos, no como autoridad –en ese momento era su director- sino que vieran y me escucharan como un hermano mayor; que ya había andado el camino que ellos iniciaban con sus sueños y anhelos de todo joven y jovencita. Cuando hubo “química” y más confianza en la reunión; cuando logré salvar la brecha generacional, les formulé la siguiente pregunta ¿Cuál es la mejor profesión para un joven estudiante del nivel medio superior? Hubo una lluvia de respuestas: Medico, abogado, ingeniero, publicista, periodista, enfermera, un cúmulo de etcéteras. Cuando hubieron terminado les comenté en forma muy modesta que la mejor profesión en estos tiempos que corren, es el de ser un HOMBRE DE BIEN. ¡Ah! Cuanta falta hacen las mujercitas y los varones de bien en esta sociedad que a marchas forzadas van a la perdición.

Mujercitas y varones que se ganen la vida en forma honrada, altruista y generosa con el prójimo. Adultos que no especulen en política o en cualquier otra actividad en la cual se desempeñen. Hace unos años, un instituto de educación media superior implementó un programa llamado “Jóvenes Empresarios”. Craso error, los jóvenes deben hacerse primero de una conducta, después una posición. El presente artículo me lo inspiró la nota roja, en la cual se informa de pérdida de vidas en nuestra juventud. Padres la tendencia a la violencia va creciendo en amplios sectores de la juventud.

Y me pregunto si en México la violencia criminal no sería también una nueva expresión de odio por el Estado y su modelo de crecimiento desigual; y es que el sistema político, económico imperante en el mundo es el neoliberalismo, mismo que ha engendrado un mecanismo mortal; ha “vendido” el tan citado “sueño americano”, el tipo de vida americano del “American way of life”, a todos los habitantes del planeta, pero en especial a la juventud. Solo que existe un detalle, no tiene el suficiente producto en “bodega”. No es gratuito y casualidad los éxodos de nuestros hermanos centroamericanos hacia los Estados Unidos. Ellos, los norteamericanos los llamaron, con sus estúpidas películas aptas para retrasados mentales, el barullo de sus productos, el fetichismo de los celulares, el culto al automóvil y el principal, la adoración a su “dios” el dinero. Al tiempo.

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