Quinto Patio

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QUINTO PATIO
(Por: Popo Astudillo Méndez)

Vivía en un quinto patio, en un auténtico arrabal de la ciudad, con renta congelada merced a litigio; baño –si se puede decir baño-, de uso común y con una cuenta abultada en el tendajón de la esquina que se multiplicaba día a día. Dicen que los excesos que uno tiene en la vida, la misma, los cobra puntualmente y ya en su sexta decena de años, estos lo atormentaban constantemente; nuestro personaje era de esos que creía que el hubieras y el mañana existían, más de repente el presente se le vino encima como dice el poeta español… sin carnaval ni comparsa.

Fundador honorario de la Universidad Autónoma de Guerrero, porque así lo han mencionado en su momento todas las crónicas de los periódicos habidos y por haber, y al respecto una placa alusiva al hecho, en donde alguna vez estuviera el combativo sindicato de la STAUAG, ejerció pues, la docencia en sus años viriles; así pues, destacó también como entrenador de futbol, con ese tino que tienen los estrategas para colocar a los jugadores, en el puesto correcto, era en él algo innato plantear la estrategia magistralmente, dirigió a las reservas de la Universidad Gris, puesto que el primer equipo era el Universidad Rojo; en sus entrenamientos aplicaba una disciplina casi militar, hecho que molestaba al futbolista, más al jugador chilpancingueño que no le gusta entrenar; pero al pasar los días de práctica, al jugador le empezaba a gustar la forma de prepararse.

Es una perogrullada decir que no hay ser humano perfecto, de todos los que caminan –algunos se arrastran- y respiran sobre la faz de la tierra, y nuestro personaje no estaba exento del anterior dicho, y por su debilidad perdió su plaza en la docencia, y los perfectos lo condenaron a formar fila entre los señalados. Pero a pesar de todo, quien aún se lo encuentra en la calle lo saluda, anteponiendo su nombre de pila el título de profesor. Dicen que viendo se aprende y el que esto escribe lo vió entrenar en el desaparecido campo Wallace, cuando en alguna ocasión dirigió a la poderosa escuadra de la Forestal Vicente Guerrero, cuando esta militaba en la Liga Rubén Figueroa Figueroa.

Alguna ocasión tuve la oportunidad de preguntarle ¿Qué es la vida?, y me contestó: “La vida es un espejismo más; la vida pasada”. Tengo años de no encontrármelo en estas calles porfirianas: siempre lleva en su cara un gesto adusto, surcada por unas arrugas que con su melena sesenta y ochera le daban un aspecto peculiar a su personalidad. Por cierto el niño que muchos años llevaba de la mano, creció; ahora es un mozo trabajador. Dice el laureado escritor Carlos Fuentes, que el mexicano en su educación no se le prepara para la tragedia, para la contingencia; y es por ello que somos sorprendidos por las vicisitudes, más cuando nos alcanza el futuro; preparémonos mentalmente siempre, tanto para el bien como para las malas noticias.

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