=UN HOMBRE INSEGURO=

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(Por Popo Astudillo Méndez)
Les relataré dos hechos reales, uno propio y otro de pena ajena, va el mío, días antes del trece de junio traté por todos los medios, organizar un pozole en mi barrio, con motivo de la festividad de santo patrono San Antonio; a pesar de contar con dos o tres amigos que iban a aportar cierta cantidad de dinero para la pozolada, las “canicas” no alcanzaban; mis tristes mil pesos, más las aportaciones antes señaladas no cuadraban. Decidí suspender tal comelitón. Aquí inició mi calvario, como decirles a amigos y conocidos, “Dice mi mamá que siempre no”. Esconder la cabeza en un agujero no, sería una irresponsabilidad, así que ví personalmente uno a uno de los que involucré en este evento –pocos-, pero en cierta manera me tranquilice.
Les relataré ahora el asunto que da pena ajena. Visité a un viejo conocido para hacerle partícipe de un proyecto deportivo; le comenté de sus pros y sus contras, ví su sinceridad y decidió apoyar mi proyecto; yendo aún más, me dijo que llevaría a esa reunión a un destacado instructor. Llegó el día señalado, para afinar detalles le llamé a su celular por la mañana, llamaba pero no contestaba, le insistí varias veces y nomás no había respuesta de aquel lado. Con la incertidumbre me fui a mi reunión, misma que resultó un éxito. Cuando llego a casa mis esposa me dice te habló fulano, que te comuniques con él, así lo hice, intrigado del porque no fue a la reunión.
Me contó un cuento más largo que la cuaresma, así lo deduje después, y que por ello no me contestó las llamadas. Por la noche estuve reflexionando y llegué a la conclusión que simplemente me mintió; poniendo en riesgo mi evento, fácil como la primera llamada que le hice ese citado día, me hubiera puesto un pretexto cualquiera, por el cual no iba a poder asistir y asunto concluido, yo lo hubiera entendido, pero, insisto, con su actitud boicoteó mi convocatoria. No es la primera vez que mi conocido actúa de esta manera, la situación es que para dar un paso se asesora con el que pienso que es su tutor, su padrino o su guía espiritual, o no sé qué sea, pero así lo he comprobado, cuando se le presenta un asunto como el que le plantee, corre a ver a su poder superior, y este como es lógico lo desanima.
El mensaje de este escrito estimado lector, es el de no rehuirle a los asuntos; dar la cara, aunque para ello tenga que armarse de valor y quizá pasar una o unas vergüenzas, cuando afronta el problema, después viene una gran tranquilidad. ¿Qué se sentirá esconder la cara como el avestruz? Por eso en lo personal, no me gustan los celulares, porque a través de esa lejana comunicación el individuo se arma de valor y te dice su sentir, no hay como hablar de frente.
Posdata: Estimado chilpancingueño, apoyemos con todo a la presidenta electa Norma Otilia, pues reducirá en una tercera parte al personal que labora en el H. Ayuntamiento, es por todos sabido está rebasado en su planta laboral; con más de tres mil empleados; cuando con mil trabajadores puede funcionar el municipio.

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